Madrid. Infomadrid. 30-12-2011.- Esta tarde tendrá lugar en la plaza de Colón la tradicional Misa de las familias, que este año se celebra con el lema “Gracias a la familia cristiana hemos nacido”. Sobre los actos, que comenzarán a las 14,30 horas, ha hablado el Cardenal Arzobispo de Madrid, Antonio Mª Rouco Varela, en el programa “Así son las mañanas” de la Cadena COPE
“Este año, explicó, celebramos la Misa en viernes porque hoy es el día de la festividad litúrgica de la Sagrada Familia. Siempre se celebra el domingo siguiente a la Navidad, pero este año no es posible porque el próximo domingo será Año Nuevo. Así que la festividad de la Sagrada Familia se celebra hoy”. A pesar de los inconvenientes que pueda suponer celebrar la Misa de las Familias en un día laboral, manifestó su confianza en que “vendrá muchísima gente”.
Respecto a la situación de la familia en el contexto actual, subrayó que el hecho de que asistan a la celebración familias españolas, pero también europeas, “demuestra el interés de la Iglesia en España y en Europa por el problema de la familia, por la situación de esa realidad que es tan decisiva para el bien personas y de la sociedad como es la relación del matrimonio y familia, que son inseparables, como la misma naturaleza en sí y la experiencia confirma, y además pone de manifiesto dónde está el fondo de la problemática que hoy nos ocupa”.
“Para la Iglesia, el matrimonio y la familia –podemos hablar de familia sin más- es la primera realidad en la que el hombre se expresa su sociabilidad y vive esa responsabilidad suya de seguir dando vida y transmitiendo el don vida, y de hacerlo a través del encuentro del hombre y la mujer, caracterizado por un amor, una entrega mutua de la cual sale el don de la vida. Nos encontramos ante un bien de naturaleza, no sólo puramente utilitario e instrumental, sino un bien constituyente de lo que es el hombre, y de lo que ofrece o vive como persona que tiene que abrirse a los demás, al bien de todos, a través de ofrecer un gran bien, que es el don de la vida, y la posibilidad de que el niño crezca, se desarrolle y se pueda educar en un ambiente donde el amor gratuito lo determina todo”.
En cuanto al lema elegido para la celebración de este año, “Gracias a la familia cristiana ¡Hemos nacido!”, explicó que la organización de la Misa “está estrechamente conectada con la experiencia y la gran alegría que hemos vivido todos con la JMJ”. “Ellos saben muy bien que otros muchos jóvenes no han podido nacer en estas últimas décadas en España y Europa y ellos sí que nacieron. La vida es un gran don, que han recibido de sus padres, y se lo quieren agradecer. En la JMJ no solo había jóvenes solteros; una nota típica y bella de la JMJ era la presencia de muchas familias jóvenes que se habían conocido en otras Jornadas en los últimos veinte o treinta años, y que participaron en esta con sus niños, en ese mundo de juventud y de familia que ya se puso de relieve en la JMJ en torno a fe en Cristo y al don de la vida que tiene su origen en el don que es Dios, que ha recibido su gran sí y su gran fuerza espiritual para poder ser realizado respondiendo al designio de Dios, que es la realidad de ese Dios que ha sido Hombre”.
“Todo ello, prosiguió, encuentra esta tarde una especie de gran eco, y se va a convertir en una proclamación de lo que Juan Pablo II llamaba el Evangelio de la Vida y de la Familia”. “Creo que las familias cristianas que hoy participarán en la Misa y otras que no se consideran tanto así, y sus jóvenes y los niños van a ser un signo de cuál debe ser el camino por el cual debe marchar la sociedad y encontrar un futuro de esperanza”.
Otro de los temas de los que habló en su entrevista en COPE fue el de los retos a los que se enfrenta hoy la familia cristiana, y explicó que el problema del paro “es un dato que todos comprobamos en su verdad día tras día, y la Iglesia mucho a través de esa fe, de esa solidaridad y entrega a los demás que es Cáritas, y que está en todo el territorio español como una gran familia que abre el camino a las familias para que puedan prestar ese servicio con una gran generosidad. En ese dato se demuestra el gran significado que tiene la familia para que el hombre reciba afecto, amor y cobijo de una forma desinteresada, gratuita”. Y añadió: “Eso es la gran característica de lo que el hombre percibe y vive a través de la familia”.
Derecho a la vida
Para el Cardenal, “en estos momentos de crisis, esto se pone de manifiesto en su conjunto y en el contexto general de las sociedades europeas, donde tienen las familias tienen dificultades para poder cumplir con esa misión”. Así, consideró que hay una concepción “muy egoísta” de la amistad, de la vida…, y dijo que “la generosidad en el servicio diario, sin pedir nada a cambio, choca mucho con lo que estamos viviendo”. Y añadió que “tampoco las actuaciones legales y de otra naturaleza de los Estados favorecen mucho que las familias puedan cumplir con su misión”.
En este sentido, señaló que “esperamos que la legislación, ese conjunto de hechos que tienen que ver con el gran don y valor de la familia, sea revisado. El derecho a la vida, el derecho a nacer, es un derecho fundamental base y previo a todo ordenamiento jurídico, y necesita ser protegido muy a fondo, y pide que se le considere de otra forma muy distinta”. Aseguró que los obispos “hemos hablado muchas veces sobre este gran problema”.
Recordó que “el número de abortos en España es verdaderamente estremecedor, en Europa también. Uno se pregunta qué sería de las sociedades europeas si hubiesen nacido todos los niños que no han podido nacer en los últimos treinta años”. Además, añadió, “la ayuda a la familia en España es prácticamente casi nula si se la campara con otros países. Es verdaderamente una pena”.
Concluyó haciendo referencia al mensaje que ha dirigido el Santo Padre, y que será leído por el mismo Cardenal antes del comienzo de la Eucaristía. Se trata, dijo, de un gesto “de delicadeza y aprecio por España y esta Misa de las familias”. El mensaje “lo leeré al comienzo de la celebración eucarística. El Papa hizo hace pocos días, con motivo de la felicitación de Navidad a la Curia vaticana, una alocución resumen de sus impresiones, y centró su mensaje en la JMJ, análisis de la gran belleza y alegría que supuso para Iglesia y el mundo. Fue como una medicina para el cansancio de creer”.
