19/06/2013

Mons. Jiménez preside la peregrinación diocesana que asistirá a la Misa de las Familias en Madrid

Santander. MCS, 27-12-2010.- El obispo de Santander, Mons. Vicente Jiménez, encabezará el próximo domingo, 2 de enero de 2011, una peregrinación diocesana que se trasladará en autobús a Madrid para participar en el Encuentro Europeo de las Familias.

La convocatoria de este año se celebra en la plaza de Colón con el lema: “La familia, esperanza de Europa”. Durante la misma, el Santo Padre Benedicto XVI enviará un mensaje en directo por videoconferencia, coincidiendo con el Ángelus.

La peregrinación cántabra a Madrid ha sido organizada por la Delegación Diocesana de la Familia. El plazo para aquellos que quieran apuntarse termina el próximo miércoles, día 29. La inscripción podrá formalizarse llamando, por las tardes, al teléfono 942-37-43-73.

La peregrinación partirá, a las 5,30 horas de la madrugada del domingo 2 de enero desde la parada de autobús de Correos de Santander. Al finalizar el Encuentro de las Familias, regresará a Cantabria. Los peregrinos también pararán junto al pabellón la Habana Vieja de Torrelavega para recoger a fieles de esa comarca.

El Acto de Madrid “quiere ser una fiesta; una reafirmación de la familia, así como una acción de gracias a Dios por la existencia misma de esta institución de orden natural y cristiano que tanto bien hace a la sociedad”, ha destacado Mons. Jiménez en una Carta pastoral.

Mons. Jiménez recuerda que la familia es “una comunidad de amor” y su seno es el “ámbito privilegiado” donde cada persona aprende “a dar y a recibir amor”. Por eso, la Iglesia “manifiesta constantemente su solicitud pastoral por este espacio fundamental” para la persona humana.

El obispo cántabro destaca que el Magisterio de la Iglesia anuncia que “Dios, que es amor y creó al hombre por amor, lo ha llamado a amar. Creando al hombre y a la mujer, los ha llamado en el matrimonio a una íntima comunión de vida y de amor entre ellos, ‘de manera que ya no son dos, sino una sola carne’.

Esta visión “positiva del matrimonio y de la familia”, contrarresta con un “hedonismo muy difundido, que banaliza” las relaciones humanas y las “vacía de su genuino valor y belleza”.

Promover los valores del matrimonio -precisa-, “no impide gustar plenamente de la felicidad que el hombre y la mujer encuentran en el amor mutuo”, porque la fe y la ética cristiana “no pretenden ahogar el amor, sino hacerlo más sano, fuerte y realmente libre”. Por este motivo, el amor humano “necesita ser purificado y madurar para ser plenamente humano y principio de una alegría verdadera y duradera”, apostilla.

En su Carta pastoral, el destaca que la familia es un “santuario de la vida” y un bien “necesario para los pueblos”; un fundamento “indispensable para la sociedad y un gran tesoro de los esposos durante toda la vida”.

En esta línea, señala que “es un bien insustituible para los hijos, que han de ser fruto del amor, de la donación total y generosa de los padres”. Proclamar la “verdad integral de la familia, fundada en el matrimonio como iglesia doméstica y santuario de la vida, es una gran responsabilidad de todos”.

Mons. Jiménez precisa que la familia “es la trasmisora de la fe” y recuerda que “ésta, es una responsabilidad que los padres no pueden olvidar, descuidar o delegar totalmente”.

Cada miembro, “según su propio papel, ejerce el sacerdocio bautismal, contribuyendo a hacer de la familia una comunidad de gracia y de oración, escuela de virtudes humanas y cristianas y lugar del primer anuncio de la fe de los hijos”.